miércoles, octubre 18, 2006

UN GUISITO DE PERON

Un poco tarde ya, el sol del glorioso 17 asomó hace más de 24 horas, pero la propuesta bien vale la pena pese a la anacronía: ¿y si en vez de pelearnos a ver quién lleva la manija del jonca nos comemos a Perón?... Digo, ¿qué forma más digestiva y permeable a cualquier lucha intestina que un buen guisito de Pocho?... La cabeza, eso sí, la hervimos con ajo y laurel para que dé gustito pero nada de comérsela. Si la pelamos, podemos guardar un rulito y pegarlo en el album de recuerdos de la gran familia peronista, junto a una foto del general y sus perritos, retozando en Puerta de Hierro o tipeando en su vieja máquina de escribir, por ejemplo. Después, bueno, ¿quién no ha hecho un guiso, o quién no se ha manducado a un ser querido?... Habrá también quienes sugieran hacer un asado con el líder, una cuestión de gustos que espero que no se dirima a los tiros tampoco. En ese caso, el único problema serían las achuras; ¿habrá que elegir un riñón duhaldista, kirchnerista o cegetista? ... Sea guiso, asado o locro, acompañando todo con un buen totín y unos tangos de Nelly Omar, la patria trabajadora podrá matar el hambre incorporando a un mismo tiempo proteínas y peroínas, esos componentes esenciales que todo descamisado argentino debe poseer en su torrente sanguíneo, sobre todo si el tiempo y la doctrina lo ha vuelto un vampiro sindicalista, un fantasma cuyo triste destino justicialista lo condenó a vivir de los otros, a operar en las sombras y matar vivos para defender cadáveres.